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Author Archive by Financial Times

Donald Trump eleva incertidumbre para las naciones

Consejo EditorialCiudad de México. / 05.07.2025 00:00:01

Era solo cuestión de tiempo antes de que la guerra de Donald Trump contra lo que solíamos conocer como la economía mundial se extendiera más allá del comercio. Como era previsible, mientras su guerra comercial se prepara para entrar en una nueva fase la próxima semana —cuando está previsto que entren en vigor los aranceles del llamado “Día de la Liberación”—, acabamos de presenciar la primera escaramuza en un segundo frente: el de los impuestos.

En 2021, los países liderados por el G7 y la OCDE alcanzaron un acuerdo para reformar las normas fiscales aplicables a las empresas multinacionales. Durante años, la falta de actualización de una red obsoleta de tratados fiscales bilaterales —diseñados originalmente para evitar la doble imposición— generó, con demasiada frecuencia, un efecto contrario: una doble no imposición. Esto abrió lagunas legales que permitieron a las compañías declarar sus utilidades en jurisdicciones con impuestos bajos o nulos.

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Los esfuerzos internacionales para frenar la llamada “erosión de la base imponible y el traslado de utilidades” culminaron, en gran parte gracias al impulso del primer secretario del Tesoro de Donald Trump, Steven Mnuchin, en un nuevo marco normativo. Estas reglas permiten a los países gravar a las empresas que operan dentro de sus fronteras, incluso si esas compañías no enfrentan una carga fiscal adecuada en otros lugares.

Otorgar a otros países el derecho a gravar las utilidades de empresas estadunidenses nunca fue del agrado de Donald Trump. La defensa de la soberanía fiscal y el rechazo a la extraterritorialidad son posturas bipartidistas en Washington, y con el estilo combativo de Trump, el conflicto era inevitable. La incógnita ahora es cómo responderán otros países.

El sábado pasado, el resto del G7 cedió a la exigencia de Estados Unidos (EU) de exentar a sus empresas de dos normas consideradas particularmente injustas. A cambio, Washington acordó eliminar el artículo 899 de la ley One Big Beautiful Bill Act, una cláusula que —probablemente diseñada como herramienta de presión— habría impuesto nuevos impuestos a empresas de países acusados de discriminar a compañías estadunidenses. La OCDE celebró el acuerdo.

Ceder ante EU quizá no fue la mejor decisión. Al fin y al cabo, demostró que el chantaje puede funcionar, y la administración Trump rara vez deja claros los compromisos que mantendrá. En este caso, el Departamento del Tesoro aseguró que abordará cualquier riesgo “sustancial” de traslado de utilidades dentro de su sistema, trabajando “hombro a hombro” con el esquema internacional. Pero no está claro cómo se dará seguimiento ni cómo se hará cumplir ese compromiso.

Sin embargo, los demás países del G7 pudieron haber considerado que, entre tantas batallas, esta no valía la pena. Así fue en el caso de Canadá, que cedió rápidamente en otro frente fiscal: eliminó su impuesto a los servicios digitales luego de que Trump cancelara negociaciones comerciales y amenazara con subir aranceles a productos canadienses.

Este tipo de impuestos también promete generar tensiones con Europa. El Reino Unido, Francia, España e Italia han adoptado versiones similares. Para los países de la Unión Europea, respaldados por el tamaño de su bloque comercial, resistir la presión puede ser más factible. En lugar de ceder soberanía fiscal a cambio de un acuerdo rápido, harían bien en mantener firme su posición mientras negocian con Trump.

Lo cierto es que las empresas no se benefician de estas disputas. En lugar del acuerdo arduamente negociado, algunas multinacionales ahora enfrentan un sistema dual más complejo que, en teoría, recauda impuestos equivalentes. Que las normas fiscales se hayan convertido en herramientas de presión económica añade una nueva capa de incertidumbre. Intencional o no, el costo de hacer negocios transfronterizos volvió a subir.

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OMM

La tensión de Mercedes-Benz por incremento en aranceles

Thomas Hale, Patricia Nilsson y Kana InagakiCiudad de México. / 26.04.2025 00:00:02

El director ejecutivo de Mercedes-Benz advirtió sobre los efectos de una oleada de aranceles y barreras comerciales, señalando que la industria automotriz mundial se enfrenta a la mayor “complejidad” en más de tres décadas.

Ola Källenius, director del grupo automotriz alemán, dijo que la transición a los vehículos eléctricos, junto con los cambios geopolíticos y comerciales, representan un reto fundamental para su industria, y dijo que la regionalización seguirá siendo una tendencia.

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“No creo haber experimentado un mayor nivel de complejidad en mis 32 años en el negocio”, declaró en el prestigioso salón del automóvil de Shanghái.

Los comentarios se produjeron en un momento en que los grupos automotrices mundiales se ven obligados a lidiar con el aumento de los aranceles de la Unión Europea sobre los vehículos eléctricos importados de China, así como con los inminentes aranceles de 25 por ciento del presidente Donald Trump sobre las exportaciones de autos a Estados Unidos (EU).

Källenius dijo que su compañía mantiene su compromiso con EU–donde vendió 14 por ciento de sus coches el año pasado — a largo plazo y reiteró el llamado que hace a la Unión Europea para que llegue a un acuerdo con Beijing con respecto a los aranceles a los vehículos eléctricos.

Mercedes y otros grupos automotrices alemanes criticaron en reiteradas ocasiones los aranceles de la Unión Europea sobre los vehículos eléctricos fabricados en China, que pueden ascender hasta 45 por ciento. Temen que sus exportaciones a China puedan sufrir represalias por parte de Beijing, y ellos también envían vehículos eléctricos desde China a Europa.

Källenius reiteró el miércoles su esperanza de que se encuentre una “solución equitativa e inteligente” en las conversaciones continuas entre Bruselas y Beijing.

Desde entonces, esa disputa quedó opacada por la guerra comercial de Trump con China, algo que ha paralizado el comercio mundial después de que los aranceles entre las dos mayores economías del mundo se dispararon este mes a más de 100 por ciento.

“También dependemos de la capacidad de importar y exportar en todas las direcciones; si surgen restricciones, aranceles u otro tipo de barreras comerciales, eso perjudica al comercio mundial en general y también nos afectaría”, dijo. Källenius formó parte de un grupo de ejecutivos del sector automotriz que se reunió con Trump la semana pasada para hablar sobre los aranceles.

EL DATO

45 por ciento de aranceles impone la Unión Europea

A los vehículos eléctricos fabricados en China.

El director ejecutivo de Audi, Gernot Döllner, también criticó las restricciones en un discurso que pronunció en el marco del salón del automóvil más grande de China, donde los grupos automotrices mundiales presentan nuevos modelos en un mercado donde las ventas se desplomaron debido a la feroz competencia de los actores chinos.

“Los aranceles no son la solución”, declaró en una entrevista con el Financial Times. “Frenan la innovación y crean una falsa competencia”, añadió. “Llevamos más de 30 años produciendo en China y creemos que se tienen que encontrar otras soluciones”.

“Vemos un debate en EU y esperamos que haya estabilidad allí el próximo mes”, añadió.

El Salón del Automóvil de Shanghái alertó al mundo sobre el rápido desarrollo de la tecnología china de vehículos eléctricos cuando se celebró por última vez en la ciudad en 2023. EU y la Unión Europea impusieron aranceles a los vehículos chinos en 2024, a medida que los grupos automotrices, entre ellos BYD, se extendían al extranjero.

Pero esa disputa específica de la industria se vio opacada desde entonces por la guerra comercial entre EU y China, que ahora amenaza el futuro del flujo general de mercancías entre ambos países.

“Independientemente de la política actual y su formulación de políticas, EU es una economía y un mercado en el que quieres tener una muy buena presencia”, dijo Källenius.

Describió a China como “el mercado con mayor intensidad competitiva”.

“Solo puedo repetir lo que nos dice la historia: las economías libres y abiertas, expuestas a toda la fuerza de la competencia, suelen ser las más innovadoras”, añadió. “Estamos abiertos a la competencia en cualquier dirección, a través de cualquier país, en igualdad de condiciones”.

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OMM

Gobierno de Trump, en camino de reducir el déficit federal de Estados Unidos, señala el Tesoro

Claire JonesWashington / 23.10.2025 02:37:52

Un análisis del Tesoro llegó a la conclusión de que las políticas económicas de la administración Trump ponen a Estados Unidos en camino de reducir su abultado déficit mediante una combinación de recortes de gasto e ingresos por aranceles para mejorar las perspectivas fiscales.

La estimación muestra que, en el periodo de tres meses que terminó en junio, el primer trimestre completo del segundo mandato de Trump, el gasto público aumentó 0.2 por ciento en comparación con el año anterior. Este aumento es mucho menor que en los cuatro trimestres anteriores, cuando el gasto se elevó entre 7.1 y 28.5 por ciento.

En el tercer trimestre de este año, el gasto disminuyó 2.5 por ciento en comparación con el año anterior.

El departamento también estimó que los aranceles comerciales del presidente estadunidense, una de sus políticas económicas emblemáticas, recaudarán 300 mil millones de dólares este año, y se prevé que el próximo se obtengan alrededor de 400 mil millones con base en los ingresos mensuales actuales.

“Vamos a estar en una situación mucho mejor de lo que la gente cree”, dijo Joe Lavorgna, asesor económico del secretario del Tesoro de EU, Scott Bessent. “La mayoría de las veces la gente llega y piensa que todo sigue igual, pero no hay duda de que la administración Trump avanzó rápidamente en materia de aranceles”.

La Oficina de Presupuesto del Congreso, el organismo regulador fiscal estadunidense, espera que los aranceles reduzcan el déficit en 4 billones de dólares en los próximos 10 años.

La oficina de presupuesto proyectó que la histórica legislación de gasto de Trump añadirá 4.1 billones de dólares al déficit, un cálculo que, según el Tesoro, subestima el impacto de los recortes de impuestos y otras medidas adoptadas por la administración para impulsar el crecimiento.

Estados Unidos ha registrado un déficit federal de alrededor de 6 por ciento del PIB en los últimos años, a pesar de que el desempleo se encuentra en niveles históricamente bajos. Scott Bessent se fijó como objetivo un déficit de 3 por ciento para el final del segundo mandato de Trump.

Mientras tanto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) no espera que Estados Unidos logre algún avance en la reducción de su déficit respecto a los niveles actuales.

El organismo declaró la semana pasada que Estados Unidos necesita redoblar sus esfuerzos para reducir su déficit, que, según indicó, seguirá siendo el más elevado entre los países más ricos del mundo. El FMI culpó de la enorme deuda estadunidense tanto a la administración Biden como, ahora, a la de Trump.

“Lo que se pasa por alto es que gran parte de la mejora del déficit fiscal de este año se produjo a partir de abril”, declaró Lavorgna.

“En cuanto a los ingresos, estamos obteniendo mucho más de los aranceles. Y lo que es más importante, el gasto no está creciendo tan rápidamente”, añadió el asesor.

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Operador canadiense de Circle K presenta oferta por 7-Eleven

Leo Lewis y David KeohaneTokio / 20.08.2024 00:24:33

El operador japonés de 7-Eleven, la cadena de tiendas de conveniencia más grande del mundo, recibió una oferta de adquisición del minorista canadiense Alimentation Couche-Tard, que controla la marca Circle K.

La propuesta de Couche-Tard a Seven & i Holdings se produce después de más de un año de conversaciones intermitentes entre los dos minoristas y es el mayor intento de adquisición liderado por extranjeros dirigido a una compañía nipona.

Las acciones de Seven & i subieron 22 por ciento, lo que elevó la capitalización de mercado de la compañía a 38 mil millones de dólares.

En un comunicado, Seven & i indicó que crearon un comité especial de directores no ejecutivos del consejo de administración para estudiar la propuesta de Couche-Tard, que busca adquirir todas sus acciones en circulación.

El grupo minorista con sede en Quebec confirmó que “recién presentó una propuesta amistosa y no vinculante” a la compañía nipona. Busca “una transacción mutuamente aceptable que beneficie a los clientes, empleados, franquiciados y accionistas de ambas empresas”, añadió Couche-Tard.

La propuesta es la primera que aprovecha al máximo los cambios recientes en las directrices de fusiones y adquisiciones para dificultar que las directivas de las firmas niponas ignoren las ofertas no solicitadas o no deseadas.

De acuerdo con varias personas familiarizadas con el asunto, Seven & i desde hace algunos meses trabaja con asesores bancarios, entre ellos Morgan Stanley, para fortalecerse contra lo que consideró como una amenaza cada vez mayor de una adquisición liderada por extranjeros.

Couche-Tard ronda a Seven & i desde hace varios años, haciendo contacto intermitente con la compañía en los últimos dos años en un intento de iniciar conversaciones amistosas para un acuerdo, dijeron las fuentes.

La decisión de Couche-Tard, dijeron fuentes bancarias, también puede atraer a otros postores por la compañía, entre ellos grupos de capital privado que desde hace mucho tiempo desean la red estadunidense de tiendas 7-Eleven.

Los preparativos de Seven & i para una posible adquisición se producen después de una revisión el año pasado de las directrices de fusiones y adquisiciones de Japón. La nueva redacción alienta a las empresas a considerar cualquier oferta “de buena fe” a nivel del consejo de administración, poniendo fin a décadas durante las cuales los poderosos directores ejecutivos podían rechazar unilateralmente las ofertas en contra de los intereses de los accionistas.

El cambio, dicen los banqueros y abogados de fusiones y adquisiciones, abre el camino para que los compradores extranjeros presenten más ofertas no solicitadas por compañías japonesas.

Seven & i recientemente hizo ajustes en su consejo de administración y su actitud hacia el gobierno corporativo, dijeron, bajo la presión tanto del inversor activista ValueAct, que hizo pública su participación en el grupo en 2021, como del impulso más amplio de Japón para reformar la manera como las empresas se relacionan con los accionistas. El fundador del grupo, Masatoshi Ito, uno de los principales accionistas, murió el año pasado.

Couche-Tard contrató a Goldman Sachs como su asesor bancario. Morgan Stanley y Goldman no quisieron hacer comentarios.

Si se completa un acuerdo con el grupo canadiense, podría enfrentarse a importantes obstáculos de competencia. Luego de su adquisición del grupo estadunidense de gasolineras Speedway en 2021, 7-Eleven es propietario de más de 13 mil tiendas en EU y Canadá, mientras que Couche-Tard tiene casi 9 mil. ValueAct presionó para que la cadena 7-Eleven se escinda.

En respuesta a la presión por la reforma, Seven & i también se expandió internacionalmente y se deshizo de negocios menos rentables. Vendió sus tiendas departamentales Sogo & Seibu a Fortress Group el año pasado.

Couche-Tard se encuentra a la caza de adquisiciones globales. El grupo completó varias compras en la última década en el sector de las tiendas de conveniencia.

Por separado, el grupo compró alrededor de 270 tiendas de conveniencia y gasolineras en los estados de Indiana, Pensilvania, Ohio, Virginia Occidental y Maryland en EU a la cadena de supermercados Giant Eagle.

En 2021, Couche-Tard intentó sin éxito comprar la cadena de supermercados francesa Carrefour por 16 mil 200 millones de euros. También presentó una oferta por Speedway, que finalmente fue adquirida por Seven & i por 21 mil millones de dólares.

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Producción cinematográfica mexicana, uno de los mayores vendedores de boletos

Regina Reyes-Heroles C. y Ilana SodCiudad de México / 12.10.2024 00:00:01

México es el cuarto mayor vendedor de boletos de cine para salas comerciales en el mundo si de unidades se trata, con un total de 218 millones de boletos vendidos tan solo en 2023, los ingresos en taquilla permitieron una facturación total de catorce mil seiscientos trece millones de pesos (mdp), lo cual colocó a nuestro país en el décimo peldaño de ingresos económicos por asistencia a las salas de proyección, cuenta Avelino Rodríguez, presidente de Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica de México (Canacine) y CEO de The Lift.

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¿Cuánta inversión atrae la industria cinematográfica?

La inversión extranjera en la industria ha aumentado en los últimos años, empezamos a tener números históricos de producción; entre el primero de enero y el 14 de agosto de 2024 se han proyectado 97 películas mexicanas, de las cuales, en el mismo periodo, acumularon un total de 5.2 millones de asistentes y una facturación de 336 millones de pesos (mdp). Estas cifras representan un ligero incremento monetario frente a los resultados del mismo periodo de 2023, donde se reportó una oferta de 81 cintas en proyección que captaron 5.28 millones de asistentes y una facturación de 312.4 mdp, un incremento de 7.5 por ciento.

Si bien en los últimos años el cine mexicano ha buscado nuevos espacios y vías para mostrarse, en los festivales, los circuitos independientes de exhibición, las plataformas, entre otras, es indudable que las salas comerciales son un sitio de profunda relevancia para la industria cinematográfica mexicana y también un espacio que en las últimas décadas no ha sido fácil ocupar.

¿Qué se necesita hacer para impulsar el cine mexicano?

Se requieren más incentivos fiscales para incrementar su producción cinematográfica. La industria del cine es un importante nodo de actividades productivas que contribuye al desarrollo económico de un país, ya que en México, la industria audiovisual representó 1.25 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) total del país en 2023.

El mapa competitivo de la industria cinematográfica se empieza a abrir y ves muchas producciones migran a otros países que ofrecen mejores incentivos. No es casualidad que el reality original mexicano de Netflix, La ley de la selva haya elegido rodarse en Colombia, o que la serie original de VIX, Isla brava, recree México en las Islas Canarias. Para nosotros es un tema prioritario darle competitividad a México con incentivos fiscales. Porque de pronto una película mexicana que filmamos en México por 30 millones de pesos, se puede filmar en Dominicana con una rebaja de 20 por ciento, o si vas al País Vasco disminuye en un 60 por ciento.

La industria cinematográfica mexicana enfrenta desafíos significativos, muchas de las leyes de filmación en los estados están desactualizadas, y solo 14 de ellos cuentan con una ley adecuada; es crucial establecer comisiones fílmicas ligadas a la economía para garantizar la inversión y la creación de empleo.

¿Cómo se formaliza la industria fílmica?

A principios de este año firmamos un convenio de colaboración con la Secretaría del Trabajo en favor de la formalización y garantía de los derechos laborales del gremio en México. El acuerdo tiene como primeros pasos proporcionar la capacitación a empleadores y gremios sobre un proceso que es impostergable, considerando que el de los medios audiovisuales es el sector que más ha aportado al PIB cultural en los últimos años, así como el crecimiento del atractivo de nuestro país como destino para proyectos fílmicos extranjeros.

Estamos trabajando en la guía de nombre Claves para la formalización del empleo de las personas trabajadoras de la industria cinematográfica en México y tenemos el compromiso para la verificación de buenas prácticas sobre las relaciones laborales y el pleno acceso a la seguridad social en el sector, un universo considerable si se toma en cuenta que el año pasado generamos aproximadamente ciento diez mil empleos.

Sin embargo, creemos que puede haber doscientos mil empleos directos, indirectos e inducidos que están mapeados por la MPA (Motion Picture Association). Estamos frente a una oportunidad enorme de tener un incentivo fiscal y de aprovechar el nearshoring y la exportación. Tenemos un gobierno que comienza a escuchar la conversación; entonces, por nuestro lado, como industria, nos toca actuar con madurez y empezar a avanzar hacia las mejores prácticas.

él dice…

“La industria del cine

Es un importante nodo de actividades productivas, que contribuyen al desarrollo económico del país”

¿Cuál es su proyección para finales de año?

De las 97 películas proyectadas (no necesariamente estrenos) hasta agosto del presente año, las cinco más taquilleras representaron 75 por ciento de los ingresos (con 254.2 mdp) para el cine nacional; cuatro comedias o comedias románticas y una cinta de horror. Éstas son: El roomie, El candidato honesto, Noche de bodas, Jugaremos en el bosque y Todas menos tú.

Sin embargo, la taquilla general tuvo un descenso del 10 por ciento en boletos vendidos y del 15 por ciento en facturación. Se espera un repunte mayor de la asistencia a películas mexicanas para lo que resta del año, esto con la previsión de las películas por estrenarse en las salas comerciales

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CHC

EU busca que Google venda, entre ellas la venta de Chrome en el caso de monopolio de las búsquedas

Stephen Morris y Stefania PalmaWashington y San Francisco / 22.11.2024 06:49:20

El Departamento de Justicia de EU le pidió a un juez que obligue a Google a vender su navegador Chrome y, si es necesario, su sistema operativo móvil Android, en una audaz solicitud de reparación que tiene el objetivo de frenar el poder del grupo sobre las búsquedas en línea.

En una propuesta que se presentó a última hora del miércoles, el Departamento de Justicia argumentó que las ventas liberarían al mercado de búsquedas del control de larga data de Google. Los fiscales también buscaron imponer restricciones sobre cómo la compañía entrena modelos de inteligencia artificial.

Las acciones cayeron alrededor del 6 por ciento el jueves.

La amplia solicitud se produce después de un dictamen de este año del juez de distrito estadunidense Amit Mehta, que concluyó que Google desarrolló un monopolio ilegal en las búsquedas en línea al gastar miles de millones de dólares en acuerdos exclusivos con operadores inalámbricos, desarrolladores de navegadores y fabricantes de dispositivos, en particular Apple.

Dependerá del juez decidir en última instancia qué reparaciones imponer a Google. Si se adopta, la compensación solicitada sería una victoria histórica para la unidad antimonopolio del Departamento de Justicia, que bajo el mando de Jonathan Kanter ha tomado medidas enérgicas contra la conducta anticompetitiva en toda la economía, con la atención puesta en particular en las grandes compañías de tecnología.

“El campo de juego no está parejo debido a la conducta de Google, y la calidad de Google refleja las ganancias mal habidas de una ventaja adquirida ilegalmente”, dijeron los fiscales en la presentación. “La reparación debe cerrar esta brecha y privar a Google de estas ventajas”.

Google dijo que las compensaciones propuestas, que el Departamento de Justicia busca mantener en vigor durante 10 años, son “abrumadoras”. “Destruirían una gama de productos de Google” más allá de las búsquedas y “enfriarían” sus inversiones en inteligencia artificial, dijo. En lugar de enfocarse en los contratos en el centro del caso, el Departamento de Justicia “eligió impulsar una agenda intervencionista radical que dañaría a los estadunidenses y al liderazgo tecnológico global de Estados Unidos”, agregó Google.

Los fiscales argumentaron que el control de Google de los medios críticos para distribuir motores de búsqueda, como su navegador Chrome y el sistema operativo Android, “plantea un desafío significativo” para acabar con el comportamiento anticompetitivo.

La venta de Chrome permitiría a los rivales de Google buscar asociaciones de distribución que actualmente no están disponibles, dijo el Departamento de Justicia.

De acuerdo con la propuesta, Google debería tener prohibido poseer un navegador, volver a entrar en el mercado de navegadores durante cinco años después de vender Chrome y poseer o invertir en competidores en búsquedas, productos de inteligencia artificial basados en consultas o tecnología publicitaria. Debe vender dichas participaciones en un plazo de seis meses, sugirieron los fiscales.

El Departamento de Justicia argumentó que Google debería vender Android si las soluciones conductuales, como impedir que el grupo use el sistema operativo para favorecer sus servicios de búsquedas, no logran detener la conducta anticompetitiva.

“A través de su comportamiento ilegal, Google acumuló una cantidad asombrosa de datos durante muchos años, a expensas de sus rivales”, agregaron los fiscales.

Solicitaron que Google ponga a disposición de los rivales y posibles rivales su índice de búsquedas a un “costo marginal”, así como datos de usuarios y anuncios sin costo durante 10 años, con protección de la privacidad.

El grupo también debería dar a los editores, sitios web y otros la opción de que su contenido no se utilice para entrenar modelos de lenguaje de gran tamaño o se presente como material generado por inteligencia artificial, según la presentación.

Los fiscales pidieron al juez que Google deje de pagar a socios como Apple miles de millones de dólares al año para que el motor de búsqueda de Google sea el predeterminado en los navegadores web, contratos que se encuentran en el centro de la disputa legal. Los contratos de Google alcanzaron un total de más de 26 mil millones de dólares (mdd) tan solo en 2021, con aproximadamente 20 mil mdd de esa cantidad destinados a Apple, lo que ayudó a consolidar a Google como el motor de búsqueda predeterminado en su navegador Safari.

Alphabet, la matriz de Google, prometió apelar contra la decisión de responsabilidad y probablemente también luchará contra el fallo de reparación, que podría extender los procedimientos complejos y con mucho en juego durante años. La compañía, que maneja más del 90 por ciento de las consultas en línea, argumenta que enfrenta una dura competencia en el sector y que su éxito se debió a la calidad de sus productos.

Google ofrece Chrome y su sistema operativo Android de forma gratuita, utilizándolos como gancho para promocionar su negocio de búsquedas y publicidad conectada, que genera la gran mayoría de sus ingresos.

Si Google finalmente se viera obligado a vender Chrome, perdería el control del navegador más utilizado del mundo, que representa casi dos tercios del mercado estadunidense.

Sus abogados afirman que escindir Chrome perjudicaría a los consumidores, ya que pocas empresas más tienen la capacidad de invertir los miles de millones de dólares al año que se necesitan para mantener el navegador seguro y competitivo con rivales, como Safari de Apple, y al mismo tiempo ofrecerlo sin costo.

Es probable que Mehta se pronuncie sobre las reparaciones a mediados de 2025. Pero el caso, así como el resto de la ofensiva antimonopolio de la administración Biden contra las grandes compañías de tecnología, está entrando en un período de gran incertidumbre, ya que el presidente electo Donald Trump asume el cargo en enero e incorpora a sus propios funcionarios encargados del cumplimiento.

No está claro si la administración entrante seguirá buscando las mismas compensaciones estrictas que la actual, o si adoptará un enfoque más indulgente con Google y otras poderosas compañías de tecnología.

El caso de Google es una de las varias demandas antimonopolio que los reguladores estadunidenses presentaron contra las grandes compañías de tecnología en los últimos años. Apple, que también fue demandada por el Departamento de Justicia, compareció el miércoles ante un tribunal federal de EU en Nueva Jersey, donde sus abogados argumentaron que el juez debería desestimar una demanda contra el fabricante del iPhone por su supuesta monopolización del mercado de smartphones.

También hay casos pendientes contra Meta y Amazon, y los reguladores antimonopolio de la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) planean investigar el negocio de la nube de Microsoft.

Información adicional de Michael Acton en San Francisco.

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Hunt tiene suerte, pero ya debe resolver el pobre crecimiento

Martin WolfLondres / 23.11.2023 00:54:23

Jeremy Hunt es ministro de la Hacienda de Reino Unido desde hace poco más de un año. No tiene la culpa del desempeño general de los conservadores en el gobierno: después de todo, es el séptimo funcionario en el cargo en los últimos 13 años; sin embargo, ha tenido suerte. Es bueno ser afortunado, pero es probable que sus sucesores no lo sean tanto.

Es cierto que la “crisis del costo de vida” es la otra cara de la fuente de su suerte, que es una inflación inesperadamente alta. Como resultado, el gobierno consiguió un margen de maniobra grande. Esto le permitió a Hunt contar una historia sobre “recortes de impuestos”, cuando la realidad sigue siendo la de grandes aumentos de impuestos a largo plazo. Esta vez, los principales “recortes” se produjeron en el seguro nacional. En el Presupuesto del próximo año, presumiblemente, estarán en el impuesto sobre la renta.

El argumento central que planteó la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR, por su sigla en inglés) en su evaluación de las ganancias fiscales extraordinarias de Hunt es que se debe “principalmente a la decisión del ministro de dejar el gasto departamental casi sin cambios, una mayor inflación y otros cambios previstos reduzcan el endeudamiento en 27 mil millones de libras en 2027-2028 en comparación con nuestro pronóstico de marzo”.

La oficina argumenta que “el ministro gasta estas ganancias inesperadas en recortes en las contribuciones al seguro nacional, deducciones fiscales permanentes por adelantado para la inversión empresarial y un paquete de reformas sociales, que en conjunto proporcionan un modesto impulso a la producción de 0.3 por ciento en cinco años”. Además, Hunt cumple su objetivo de lograr que la deuda caiga como proporción del producto interno bruto (PIB) dentro de cinco años por un “margen mejorado” de 13 mil millones de libras, aunque esto se debe principalmente a que se agrega otro año al pronóstico. Es de suponer que ese margen mejorado se utilizará en el presupuesto.

Podemos pensar en esto de una manera más reveladora. El gobierno preside una economía con un crecimiento débil, pero está sujeto a fuertes presiones para aumentar el gasto público. Entonces, supongamos que la inflación se hubiera mantenido en 2 por ciento anual. Para tener margen para “recortar” los impuestos, el gobierno habría tenido que recortar el gasto en términos nominales. Como mínimo, eso habría sido difícil de hacer. En un mundo con una inflación tan persistentemente baja, también habría sido imposible que el “arrastre fiscal” ”—en otras palabras, aumentos de impuestos ocultos”— incrementará la carga tributaria como lo hizo. Eso habría requerido aumentos explícitos en las tasas de impuestos o reducciones en los umbrales impositivos. La inflación puede ser beneficiosa para los gobiernos, ya que les permite explotar las rigideces nominales del sistema. Una forma alternativa de decir lo mismo es que les permite hacer trampa.

De acuerdo con la OBR, la relación entre ingresos fiscales y PIB será de 37.4 por ciento en 2027-2028. Sin las medidas fiscales que se introdujeron esta semana, habría sido de 38.1 por ciento. Esta diferencia de 0.7 por ciento del PIB refleja los “obsequios” de Hunt, principalmente sus recortes de impuestos, pero el pronóstico de 37.4 por ciento aún es superior al 37 por ciento en la reformulación del pronóstico de la OBR de marzo pasado. También se debe comparar con el 33.1 por ciento en 2019-2020, cuando se eligió este parlamento, uno recaudador de impuestos a gran escala.

Además, el pronóstico de la OBR, basado en las políticas anunciadas, es que la participación del gasto público en el PIB disminuirá de 45.1 por ciento en el año financiero 2022-2023 a 42.9 por ciento en 2027-2028. Esta reducción será menor que la de la década de 2010, pero aún así sería considerable. Los servicios públicos requieren mucha mano de obra. Siempre ha resultado difícil aumentar drásticamente la productividad en ese tipo de actividades. Además, los salarios y las prestaciones sociales del sector público también tenderán a aumentar en consonancia con los ingresos en la economía en general. Dado el envejecimiento de la población y la necesidad de gastar más en defensa, las reducciones planeadas del gasto como proporción del PIB serán difíciles de sostener. Pretender cumplir lo que no se va a cumplir no es más que otra forma de hacer trampa.

¿Los “recortes” al menos traerán grandes dividendos políticos? Parece poco probable, dada la inflación y la consiguiente contracción del gasto real y los aumentos de impuestos ocultos que han creado espacio para ellos. Sin embargo, el mayor problema que enfrenta el gobierno es el pobre desempeño de la economía en el largo plazo.

El ministro presumió que “desde 2010, hemos presidido un crecimiento más rápido que muchos de nuestros principales competidores, incluidos España, Italia, Francia, Alemania o Japón”.

Esto es doblemente engañoso. En primer lugar, el PIB agregado no es lo que importa; lo que importa es el PIB per cápita. En segundo lugar, lo que más importa es el aumento absoluto de los niveles de vida, no el desempeño relativo a otros países con malos resultados (como los miembros de la eurozona afectados por la crisis).

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el PIB real per cápita aumentó 10 por ciento en Reino Unido entre 2010 y 2023, lo que representa una tasa anual de 0.7 por ciento. En esta medida más relevante, Alemania, España y Japón obtuvieron mejores resultados que Reino Unido y Francia solo un poco peor.

El ministro de la Hacienda británica también afirmó que las “110 medidas que adopto hoy (ayer) ayudan a cerrar esa brecha al impulsar la inversión empresarial en 20 mil millones de libras al año. Desbloquean la inversión con reformas por el lado de la oferta que respaldan a las empresas británicas en los siguientes ámbitos”. Algunos de estos cambios, como el registro como gasto de la inversión empresarial, el apoyo a la innovación y las reformas de las pensiones, tienen mucho que recomendar.

Sin embargo, la OBR, probablemente con razón, se mantiene en gran medida no se inmuta. Señala que “ahora esperamos que la economía crezca de manera más lenta durante el periodo previsto, dejando el nivel del PIB real solo medio punto porcentual más alto en el mediano plazo que en nuestro pronóstico de marzo”. En otras palabras, se espera que Reino Unido mantenga una trayectoria de crecimiento relativamente débil. Esto no es tan sorprendente: es difícil vincular tales medidas con un mayor crecimiento. Incluso un aumento de 20 mil millones de libras en la inversión empresarial dejará su nivel bajo en comparación con los estándares de países similares. Por desgracia, el desafío de acelerar el crecimiento sigue sin resolverse.

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Es necesario contener el tecnoentusiasmo en la IA

Rana ForooharNueva York / 25.03.2024 02:00:41

Opinión. La herramienta “trans­for­mará los sec­to­res, impac­tará en todos los nego­cios y cata­li­zará las pla­ta­for­mas de inno­va­ción”; sin embargo, plantea dudas sobre uso de recursos y derechos de autor

Otra semana, otro máximo histórico en los mercados de valores estadunidenses. El salto en días pasados fue provocado por la señal de la Fed de que los inversionistas pueden esperar más recortes de las tasas de interés este año, pero un optimismo más profundo del mercado se basa en dos cosas: las reservas de efectivo de los gigantes de tecnología que ahora dominan los mercados y la creencia en su capacidad para monetizar la inteligencia artificial (IA).

La inteligencia artificial “cambiará el mundo”, nos dicen. Aumentará la productividad (aunque con una disrupción para millones de puestos de trabajo). Creará un enorme pastel de riqueza nuevo para que el mundo lo comparta. Y, de acuerdo con un impresionante informe de ARK Invest que la semana pasada predijo un aumento de 40 billones de dólares en el producto interno bruto mundial gracias a la IA para 2030, “transformará todos los sectores, impactará en todos los negocios y catalizará todas las plataformas de innovación”.

Es la euforia y la sensación de inevitabilidad en esta narrativa clara lo que me pone nerviosa. Incluso si se cree que la IA será el equivalente actual de la electricidad o el internet, estamos en las primeras etapas de una transformación muy compleja que durará varias décadas y que de ninguna manera es un hecho consumado; sin embargo, las valoraciones consideran todo el cambio radical, y algo más. En un informe de febrero de Currency Research Associates se señala que se necesitarán 4 mil 500 años para que los dividendos futuros de Nvidia igualaran su precio actual. Hablando de un largo tiempo.

Si bien Nvidia no es Pets.com —obtiene ingresos tangibles por la venta de cosas reales— la narrativa de la IA depende de muchas suposiciones inciertas. Por ejemplo, requiere enormes cantidades de agua y energía. Tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea se presiona para que las empresas hagan público su consumo. Ya sea con la fijación de precios del carbono o un impuesto sobre el uso de recursos, es muy probable que suban los costos de estos insumos.

Los desarrolladores de IA ahora no tienen que poseer los derechos de autor del contenido con el que se entrenan los modelos. No tienen que obtener utilidades de la herramienta; la suposición de ganancias futuras es suficiente para alimentar la espuma. El implacable tecnooptimismo y la ilusión de inevitabilidad es la forma en que Silicon Valley crea riqueza en papel, pero recuerden que muchos de los defensores de la “IA en todas partes” no hace mucho pregonaban la web3, las criptomonedas, el metaverso y los beneficios de la economía de chambas.

Una gran diferencia, por supuesto, es que la IA ha sido validada por empresas enormes, ricas en efectivo y líderes del mercado, como Microsoft, Google y Amazon, pero incluso dentro de esas compañías, los desarrolladores tienen sus dudas. Recientemente, un directivo de una de las principales empresas en inteligencia artificial reconoció, cuando lo presioné, que las suposiciones de ganancias en torno a la tecnología se basan “más en la especulación que en la sustancia”, y que todavía quedan por resolver importantes problemas.

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Cualquiera que haya experimentado con modelos de gran lenguaje puede dar fe de eso. No confiaría en un chatbot cuando investigo para mi propio trabajo porque no quiero preocuparme por la precisión de los datos que me proporciona. Tampoco quiero renunciar a mi capacidad de organizar mi propia información. (Prefiero hacer una búsqueda en Google y ver las fuentes y las citas).

Es cierto que me muevo en el extremo superior del espectro de trabajos administrativos. Pero incluso para tareas más rutinarias, hay muchas preguntas sobre cómo integrar la IA en los flujos de trabajo y si realmente será más productiva que los humanos a los que pueda sustituir. Y los humanos empiezan a rebelarse. Las huelgas de escritores de Hollywood se centraron en el control de la inteligencia artificial, y los sindicatos están abordando la cuestión de la regulación de la tecnología de manera más amplia.

Mientras, la reacción negativa de los derechos de autor contra la IA está ganando fuerza. La semana pasada, los reguladores franceses multaron a Google con 250 millones de euros por no notificar a las editoriales de noticias que estaba utilizando sus artículos para entrenar sus algoritmos y por no conceder licencias para acuerdos justos. Esto se suma a demandas similares contra OpenAI y Microsoft que presentó The New York Times. A medida que la inteligencia artificial se abre paso en conjuntos de datos corporativos protegidos, aumentarán las oportunidades de litigios sobre derechos de autor, e incluso coincidan con las quejas de los trabajadores sobre la vigilancia corporativa.

Luego está el problema del monopolio. Como Meredith Whittaker, presidenta de la Signal Foundation y cofundadora del AI Now Institute, escribió en 2021, los avances modernos en la IA son “producto de datos y recursos informáticos significativamente concentrados que residen en manos de unas cuantas grandes corporaciones de tecnología”. Nuestra creciente dependencia de dicha inteligencia artificial, añadió Whittaker, “cede un poder desmesurado sobre nuestras vidas e instituciones a un puñado de empresas tecnológicas”.

Las compañías a las que les llaman “Los siete magníficos” impulsaron el entusiasmo por la IA y las ganancias del mercado de valores durante el año pasado. Llevaron la concentración del S&P 500 a un extremo histórico, pero como señala un informe reciente de Morgan Stanley, “históricamente, la concentración de índices ha demostrado ser autocorrectiva, con cierta combinación de fuerzas regulatorias, de mercado y competitivas, junto con la dinámica del ciclo económico, que socavan el liderazgo estático”. El informe señala que “el análisis sugiere que los rendimientos de los valores normalmente tienen problemas después de los picos de concentración”.

Esa combinación de factores de corrección puede incluir el creciente número de casos antimonopolio de las grandes compañías de tecnología y la posibilidad de que la fijación del precio del carbono y las multas por derechos de autor pongan en entredicho los insumos “gratuitos” necesarios para obtener utilidades.

Sin importar que consideres que la IA será la próxima burbuja de los tulipanes o el próximo motor de combustión, vale la pena preguntarse cómo valora el mercado esta historia.

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Los aranceles son una mala estrategia, pero una buena política

Martin WolfLondres / 12.06.2024 02:47:49

Nos dirigimos hacia un mundo proteccionista, liderado por Estados Unidos, como a principios de la década de 1930.Donald Trump  es, por supuesto, un proteccionista convencido, un verdadero sucesor del senador Smoot y del representante Hawley, que incitaron el trístemente célebre arancel Smoot-Hawley en 1930; sin embargo, con excepción de los estándares de Trump, Biden tampoco se queda atrás en lo que a protección se refiere, y más recientemente con sus aranceles sobre exportaciones chinas por un valor de 18 mil millones de dólares. El impuesto sobre los vehículos eléctricos, en particular, se va a cuadruplicar hasta ciento por ciento. “¿Dónde han estado durante tres años y medio? Debieron hacerlo hace mucho tiempo”, respondió Trump. Propone tasas de 10 por ciento a todas las importaciones, con excepción de las que provienen de China, a las que espera imponer 60 por ciento. Estos nuevos aranceles, espera, también compensarán la pérdida de ingresos por la prórroga de su carísima Ley de Empleos y Reducción de Impuestos de 2017.

Estas políticas tienen un atractivo político. El impacto de los aranceles sobre los perjudicados es invisible; las víctimas suelen carecer de poder; y (¡aleluya!) los aranceles pueden justificarse como una forma de reparar los daños causados por extranjeros desagradables. Sin embargo, siguen siendo malas políticas.

Para entender esto hay que hacer una distinción que se introdujo en la economía a principios de la década de 1960 y que se justificó empíricamente en algunos análisis clásicos del papel de las políticas comerciales en el enorme éxito del desarrollo orientado a la exportación de Taiwán, Corea del Sur y, más tarde, China.

El punto es simple. Sí, existen excelentes razones por las que podríamos querer intervenir en la economía, reducir la desigualdad y la inseguridad, promover industrias incipientes, limitar la inestabilidad macroeconómica y minimizar las vulnerabilidades estratégicas, pero la política comercial, en especial la de protección, rara vez será la mejor manera de lograr el objetivo. El argumento a favor del comercio liberal no es a favor del laissez faire. Es un argumento para utilizar instrumentos distintos de las barreras comerciales siempre que sea posible.

Para entender por qué los aranceles rara vez son el mejor instrumento de política, es necesario entender qué hacen. Los aranceles son impuestos sobre los consumidores cuyos ingresos van en parte al gobierno, pero en gran parte a los productores. Por tanto, son ejemplos de “impuestos y gasto”, pero los impuestos se ocultan en el precio elevado del bien y el gasto se oculta en las elevadas recompensas para los productores.

Estas políticas no están bien orientadas a nada más que a estos objetivos. Como cualquier otro impuesto, los aranceles empeoran la situación de las personas que compran el bien, ya sean consumidores o productores, pero también tienen efectos más amplios en la economía. Sobre todo, imponen un “sesgo hacia el mercado interno”. Para decirlo en términos generales, un impuesto a las importaciones es también a las exportaciones.

¿Cómo funciona? Bueno, tomemos el ejemplo del arancel de 10 por ciento propuesto por Trump sobre todas las importaciones. Al inicio se puede considerar que esto es como una devaluación, pero solo para los sustitutos de las importaciones. Las importaciones de esos bienes caerán: ese, después de todo, es el objetivo. Pero no hay ninguna razón por la que esto deba afectar el balance de la cuenta corriente, a menos que también cambie los ingresos y gastos acumulados. Entonces, con una menor demanda de importaciones, la necesidad de comprar divisas disminuirá. Eso fortalecerá el dólar, haciendo que las exportaciones sean menos competitivas. Entonces se van a reducir. Los exportadores son los productores más competitivos del país. Proteger a los productores de sustitutos de importaciones no competitivos a sus expensas no parece sensato.

Esto no es teórico. Los que hemos trabajado en países con políticas comerciales muy proteccionistas hemos visto este resultado. Trabajé en India en el Banco Mundial en la década de 1970. La política comercial proteccionista no hizo que el país fuera autosuficiente. Aplastó las exportaciones, haciéndolas mucho más vulnerables.

Esto está lejos de ser todo. También hay efectos de distribución adversos. Un excelente estudio reciente, “Why Trump’s Tariff Proposals Would Harm Working Americans” (Por qué las propuestas arancelarias de Trump perjudicarían a los trabajadores estadunidenses), realizado por Kimberly Clausing y Mary Lovely para el Instituto Peterson de Economía Internacional, revisa las pruebas de que la agenda de Trump para otro mandato “equivale a recortes de impuestos regresivos, que solo se pagan parcialmente por aumentos impositivos regresivos. Una estimación del límite inferior de los costos para los consumidores indica que los aranceles reducirán los ingresos después de impuestos en 3.5 por ciento para quienes se encuentran en la mitad inferior de la distribución del ingreso”.

Un estudio de la Oficina Nacional de Investigación Económica en enero de 2024 concluyó que la guerra comercial de 2018-2019 que inició Trump “hasta la fecha no ha proporcionado ayuda económica a la zona central de EU: los aranceles a la importación de productos extranjeros no aumentaron ni redujeron el empleo en sectores protegidos; los aranceles de represalia tuvieron claros impactos negativos en el empleo, principalmente en la agricultura y solo se mitigaron en parte por los subsidios agrícolas compensatorios de EU”. En definitiva, una política pésima; políticamente, una buena idea.

¿Funcionará mejor el apoyo de Biden a la producción de vehículos eléctricos? Es poco probable por una razón. La política protegerá a los productores en el mercado de EU, pero el mercado estadunidense es demasiado pequeño para que los productores nacionales sean globalmente competitivos.

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, en 2023, el mercado estadunidense de vehículos híbridos enchufables y eléctricos de batería representaba 17 por ciento del de China. Los consumidores estadunidenses ya no dominan el consumo mundial. Ese es un gran obstáculo para una política industrial orientada al mercado interno.

Se necesitará algo mucho más sutil: los subsidios. Biden ha tenido razón al utilizarlos. La réplica será que los impuestos para financiar los subsidios son un anatema, pero los aranceles son impuestos más altos. Peor aún, son ineficaces, regresivos y provocarán represalias. Sí, existen argumentos sólidos a favor de intervenir en los mercados, pero volver a las políticas comerciales de 1930 es una locura.

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El mito que se ha creado alrededor del “siglo asiático”

Martin WolfLondres / 07.06.2023 01:44:18

El futuro es asiático, afirma el respetado analista Parag Khanna, pero hay que desenmarañar esta creencia generalizada. De manera geográfica, Asia no es más continente que Europa, ni siquiera es una idea asiática: la inventaron los europeos. Los asiáticos no se concebían a sí mismos como parte de una única entidad continental. La región es demasiado vasta y diversa para que eso fuera posible.

Todavía lo es. Lo que está ocurriendo es más bien un reequilibrio global, a medida que el dominio sobre la humanidad de Europa y su progenie colonial, históricamente breve pero que ha cambiado el mundo, se reduce. Un mundo multipolar y desordenado lo sustituirá. ¿Representará “Asia” una gran parte de esto? Sin duda. China e India serán protagonistas, pero la región es más un escenario que un actor.

Veamos el mundo: Europa y Asia son un continente. Por razones históricas y culturales también tiene sentido incluir el norte de África en Asia, en lugar de África. Entonces, se trata de Eurasia, el continente de las civilizaciones humanas más longevas. Históricamente, este supercontinente albergó la población confuciana al este, la hindú al sur, la islámica en el cercano oeste y la cristiandad en el lejano oeste. Al norte estaban los nómadas esteparios. Las interacciones entre estos vecinos eran profundas, pero Eurasia era demasiado vasta para ser, o que se le concibiera, como una unidad.

Al parecer, los griegos inventaron la idea de dividir este único continente en dos. El nombre aparece por primera vez en Heródoto, alrededor del año 440 antes de Cristo. En aquella época, nadie sabía con exactitud la extensión de lo que él llamaba Asia.

El historiador británico John Hale argumenta que el nombre “Europa” también sustituyó a “Cristiandad” durante el Renacimiento. Con Europa imaginada como un continente aparte, Asia era el nombre de las vastas y diversas zonas ubicadas al este, pero apenas en los últimos siglos los cambios económicos, tecnológicos y militares dieron el dominio a Europa y sus ramificaciones. La distinción entre Europa y Asia se hizo real en términos de conquistas militares y extraordinarias diferencias de riqueza.

El fallecido Angus Maddison afirmaba que, en 1820, el producto interno bruto real per cápita de Europa occidental era poco más del doble que el de Asia oriental. Para 1950, la proporción se había disparado a 6.5 veces. Pero, en 2018, había caído solo 2.4 veces, casi en dónde se encontraba hace dos siglos.

En 1820, Asia generaba 61 por ciento de la producción mundial, mientras que Europa occidental solo 25 por ciento. Para 1950, la participación asiática se desplomó a 20 por ciento, mientras que la de Europa occidental alcanzó 26 por ciento; sin embargo, en 2018 la participación de Europa occidental cayó a 15 por ciento, mientras que la de Asia se recuperó hasta 48 por ciento.

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Eurasia se volvió a equilibrar bastante. ¿Y su peso en el mundo? En los dos últimos siglos cayó, al aumentar la producción en América y la población en ese continente y en el África subsahariana, pero Eurasia se mantiene como el corazón de la humanidad. La proporción de la población de dicha región en el total mundial todavía era de 72 por ciento en 2018, aunque inferior al 91 por ciento de 1820. Del mismo modo, su participación en la producción mundial era de 70 por ciento, por debajo del 92 por ciento de 1820.

La gran historia es la de la recuperación de lo que llamamos Asia, de su declive económico relativo en el siglo XIX y principios del XX. En este proceso, Eurasia se volvió a equilibrar y, como es natural, también lo hizo el mundo en su conjunto. Esta “gran convergencia” tampoco se debe a una cultura exclusivamente “asiática”. Las diferentes culturas de la región, y en especial del lado oriental y meridional, abrazaron lo que uno considera nociones europeas: mercados competitivos, libre empresa, comercio liberal, educación y el objetivo del crecimiento económico.

Los paquetes concretos varían. Dependen de la historia y la cultura política de cada sociedad. China e India son diferentes entre sí, pero muchas de estas sociedades comparten el deseo de una vida más próspera; sin embargo, este deseo no es exclusivo de Asia. Es universal. Lo que no lo es tanto, por desgracia, es la capacidad de organizar las sociedades de manera que sea posible conseguirlo. No cabe duda de que, en las últimas décadas, las sociedades asiáticas han sido exitosas en este sentido.

No sorprende en absoluto que esta forma de recuperar terreno por parte de un número tan vasto de personas genere enormes oportunidades para el comercio entre ellas, como lo señala el McKinsey Global Institute. La creación de la Asociación Económica Integral Regional sugiere que esto puede desarrollarse más rápido, aunque también subraya la casi inevitable centralidad de China en cualquier proceso de integración de este tipo.

Entonces, ¿qué podemos decir sobre este reequilibrio de Eurasia y, por lo tanto, del mundo? Lo más importante es que es natural. El extraordinario poder del que disfrutaron los europeos y Estados Unidos, su potente progenie, se está desvaneciendo. No es una sorpresa que lo que llamamos Asia, cerca de la mitad de la población humana y hogar de algunas de las civilizaciones históricas del mundo, esté liderando el cambio. A menos de que haya catástrofes, es probable que esta tendencia continúe. El centro de gravedad de la economía mundial se desplaza hacia el este. La región tendrá entonces una enorme importancia económica y política, pero también tendrá sus propias rivalidades y dificultades internas. No habrá una “voluntad” asiática colectiva, salvo que las sociedades sigan sus propios caminos.

Mientras, Occidente necesita meterse en la cabeza colectiva dos pensamientos opuestos. En primer lugar, debe lidiar con el mundo tal como es. En segundo lugar, debe defender lo mejor de sus valores, en especial la democracia y la libertad individual, independientemente de lo que piensen los demás a escala mundial. ¿Quién, después de todo, suponía que la vida podía ser más fácil? 

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